Caruao

Hoy se conoce con el nombre de Parroquia Caruao al grupo de seis pequeñas comunidades negro-venezolanas que se ubican al extremo Este del Estado Vargas, cuyos nombres son: Osma, Oritapo, Todasana, La Sabana, Caruao y Chuspa.

El poblamiento de la zona comienza en la primera mitad del siglo XVII, habiendo sido un sitio idóneo para que encomenderos de la época establecieran cultivos de cacao trabajados por esclavos negros provenientes de otras latitudes. Junto con este cultivo, la caña de azúcar fue base de la economía costera durante los siglos XVIII y XIX a pesar de las serias dificultades que comprendían estos asentamientos y el mantenimiento de sus formas productivas, no obstante, estos lugares seguían siendo idóneos para las labores mencionados, incluyendo el café y los cocotales, aunque en menor escala.

Las poblaciones antiguas y modernas trataron de ubicarse en los pequeños valles fluviales, en playas próximas a la desembocadura de los ríos, o en valles y planicies intramontañas. En realidad, esta situación se explica por la estrecha y casi inexistente franja costera. Por estas circunstancia, ha habido una mayor conservación de los sitios arqueológicos ubicados en las zonas más altas y desocupadas, pero no así en los sitios próximos a los poblados, re-ocupados o re- utilizados por las comunidades actuales.

La ubicación actual de los principales núcleos poblados coincide a grandes rasgos con la distribución de las antiguas haciendas. En parte esto resulta comprensible si se toma en cuenta la tendencia que tenía la mano de obra esclava (y luego liberada) o libre agregada a asentarse cerca de esas unidades de producción, fenómeno reportado por varios antropólogos e historiadores. Pero, ¿cuáles fueron las razones que condujeron a los antiguos propietarios blancos a ubicarlas en esos sitios específicos y no en otros? Respondiendo a esta pregunta es posible entender algunos aspectos de la distribución espacial de los principales sitios arqueológicos conocidos. La principal razón era que precisamente en esos parajes confluían condiciones ambientales óptimas para la producción agrícola. Estos criterios de selección coincidían en gran medida con los criterios de la población autóctona precedente, los grupos indígenas que habitaron ese territorio hasta el siglo XVIII. Así que no es raro encontrar en los yacimientos o en sus cercanías materiales de origen europeo y artefactos de manufactura aborigen.

En la Parroquia Caruao, el olvido del pasado esclavo tendría un efecto altamente conservador respecto a ciertas ideas propiamente modernas como la de historia con sentido de progreso y evolución, y la de pasado en términos de atraso y oscuridad. De allí que en estas localidades resulte embarazoso definir a sus habitantes bajo la categoría de afrodescendientes pues habrían olvidado justamente los episodios que les identificarían como sucesores de los africanos. En efecto, al no sentirse emparentados con los esclavizados de la colonia, estarían re-creando otras versiones que lamentablemente invisibilizan dicha ancestralidad, logrando así conservar ciertos valores muy rancios de la Modernidad.

Podemos decir que la formación de la identidad de los pueblos negros no puede interpretarse en función de los rasgos africanoides todavía presentes en ellas, sino como una síntesis que expresa la manera cómo se han desarrollado las relaciones de la comunidad con los “otros”. Nos estarnos refiriendo al desarrollo histórico del par mismidad – otredad.

En estas comunidades, donde la memoria oral no recuerda el origen de las mismas (o bien atribuyen otros orígenes) y en donde, los escasos restos de cultura material parecen no tener mayor significación, se maneja a su vez, una concepción acerca del patrimonio muy vinculada a una idea monumentalista del mismo. En este sentido, si el patrimonio no se ve, no existe.

La Parroquia no es solo nuestro objeto de estudio, son sus pueblos y su gente los que nos mantienen ahí.